martes, septiembre 01, 2009

COPLAS DE ZAMBOMBA EN ARCOS DE LA FRONTERA

Coplas de zambomba en Arcos de la Frontera

De cómo los vecinos de Arcos desafían a la industria navideña para recuperar su memoriaReunirse en el patio, la calle o la plaza, alrededor de la candela; cantar romances y coplas al son de la zambomba de barro y morcelina, del almirez y de la botella de anís y la cuchara; calentarse el interior con vino y buñuelos, y con más coplas… Los arcenses recuerdan que todo eso, en diciembre, fue espontáneo hasta hace muy poco, y que de diez años acá el rito se fue acobardando, probablemente acosado por los discos ruidosos –nochebuena enlatada- que ahogaron el sonido del pueblo desde los altavoces de casas y bares.

El pasado 22 de diciembre, por cuarto año consecutivo, los vecinos –niños y grandes- de “El Barrio” se arremolinaron en torno a la leña y retaron a la madrugada, al olvido, y a más de un adolescente que se acercaba hasta la barra de Alfonso el de la Viuda para suplicar “música disco”. Nada pudo con ellos. El romance de “La hermana cautiva”, la retahíla de “Las doce palabras retorneadas”, las coplas regocijantes de “Garbanzos verdes” y las pícaras de “La cochina de mi suegra” sonaron repetida y grandiosamente. Se rechazó el cante de quienes se abandonaban a la melodía de los discos y se exigió con honradez las tonadas de Arcos, primorosamente conservadas por las mujeres de más edad, a quienes urge legar su frondoso patriomonio.

Hasta aquí les ha llevado una aventura, la emprendida por el maestro de primaria Francisco Garrido y por sus alumnos del Colegio “Juan Apresa”, que en 2000 iniciaron la tarea de aprender las coplas de zambomba tal y como durante siglos habían sonado en su pueblo. Recogieron así las letras que Remedio Perdigones, Josefa Oliva y las vecinas de la Barriada de La Paz habían venido entonando cada diciembre, y aprendieron a afinar el carrizo, a batir con alegría el almirez y a acompasar la pandereta sin estruendos. Grabaron entonces un CD de factura artesana en el que las voces de los niños venían a tomar el relevo de las voces cascadas y sabias de sus abuelas. Ahora, obtenida la protección de su Ayuntamiento y la confianza en el proyecto escolar de la Consejería de Educación, editan remozadas sus grabaciones en un CD-ROM que recoge el sonido, las imágenes y la crónica de la zambomba arcense.
Coplas de zambomba y villancicos (2006) es un ejemplo del hacer respetuoso ante la tradición oral. Contiene las grabaciones de los alumnos del “Juan Apresa”: hasta veinticuatro temas en un paseo rico y completo por las melodías navideñas de Arcos, romances venerables y paganos de caballeros nobles, pacientes damas e infortunados cautivos, relaciones devotas provenientes del folklore de los Apócrifos, historias dieciochescas de rufianes y bandoleros, coplas de amor y muerte de un lirismo intenso y desinhibido, y coplas erótico-burlescas, más desinhibidas aún, sobre el amor y la familia. Contiene además una guía cuidadosamente elaborada sobre los orígenes y el desarrollo del romancero y sus vinculaciones con el flamenco, muy pedagógica y bien documentada. Y contiene imágenes y sonidos de Arcos, ese espacio natural y milagroso en el que los niños han abierto el nuevo siglo de otra manera.
Las canciones, entonadas por los niños, son un bálsamo para la memoria: no tienen los melismas de las mujeres más aedadas cuando abordan los episodios más trágicos de tal o cual romance, ni la sorna sabia con la que éstas ambientan las estrofas más picarescas o desvergonzadas. Los niños no saben aún del dolor, y eso se nota, pero no deja de ser emocionante presenciar cómo recogen los cascabeles de la canción tradicional para que les sirva en su camino. De bienvenida, la pasada noche, volvieron a entonar para todos:

“Entren pa dentro
los que están en la puerta,
entren pa dentro,
que parecen costales
llenos de afrecho.
Suban pa arriba,
que parecen costales
llenos de harina.
Ya que han entrao,
el favor que les pido
que estén callaos…”
Publicado en diciembre de 2.006
en La Voz de Cádiz por Mª Jesús Ruiz ( Profesora de la UCA).

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